No basta con tener una cámara; lo importante es dónde la pones y cómo la proteges. Una cámara mal ubicada solo te servirá para ver cómo se llevan tus cosas sin poder identificar a nadie.
Sigue estos pasos para una instalación profesional:
1. La «Regla de la Altura» (Identificación vs. Alcance)
El error más común es poner la cámara demasiado alta para que «vea todo».
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El problema: Si la pones muy arriba, solo verás la parte superior de las cabezas o gorras, pero nunca el rostro.
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La solución: Instala la cámara a una altura de 2.10 a 2.50 metros. Es lo suficientemente alto para que no la alcancen fácilmente, pero lo suficientemente bajo para captar rasgos faciales claros.
2. Evita el «Efecto Espejo» en ventanas
Si pones una cámara apuntando a través de un vidrio hacia afuera:
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Paso a paso: Desactiva las luces infrarrojas (LEDs de visión nocturna) en los ajustes de la app.
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¿Por qué? De noche, la luz infrarroja rebota en el vidrio y deja la imagen blanca, haciendo que no veas nada hacia la calle. Es mejor dejar una luz tenue encendida afuera o usar cámaras con visión nocturna a color.
3. Fortalece la Seguridad Digital
Una cámara hackeada es un espía en tu propia casa. Sigue estos pasos básicos:
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Cambia la contraseña de fábrica: Nunca dejes la que viene en la caja (tipo «admin» o «1234»).
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Activa la Verificación en Dos Pasos (2FA): Así, aunque alguien sepa tu clave, necesitará un código de tu celular para entrar a ver el video.
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Actualiza el Firmware: Cuando la app te pida actualizar, hazlo de inmediato; esas actualizaciones suelen ser «parches» para cerrar huecos de seguridad.
4. Ubicación de los puntos ciegos
Asegúrate de cubrir los puntos de entrada principales, pero también los laterales:
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Puerta principal y trasera.
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Ventanas de planta baja.
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Punto de acceso al Wi-Fi: Si el router está a la vista, asegúrate de que una cámara lo vigile para que nadie pueda desconectarlo.